Como lograr que tu lenguaje corporal transmita lo mismo que tus palabras

Como lograr que tu lenguaje corporal transmita lo mismo que tus palabras

Te preguntaste alguna vez ¿Cómo lograr que tu lenguaje corporal transmita lo mismo que tus palabras? En este artículo te damos algunos consejo conseguirlo.

La credibilidad que tiene un líder proviene en gran parte de sus actos, de lo que demuestra en su día a día profesional, pero la comunicación es una característica fundamental y el lenguaje no verbal es parte de ella.

La importancia del lenguaje corporal

Para lograr motivar a un equipo, para guiarlo, convencerlo y hacerle comprender el sentido de lo que hace necesitas ser un buen comunicador, transmitir las ideas con claridad con un vocabulario rico y adecuado a tus interlocutores para que te entiendan, empleando estructuras en tus discursos que faciliten la comprensión.

Sin embargo para implicar a los demás no basta con un discurso trabajado, además tendrás que preocuparte por usar la entonación adecuada y que tu lenguaje corporal acompañe y apoye a tus palabras para dotarlas de fuerza y credibilidad.

Cuando interactuamos en persona o, incluso, mediante videoconferencia, lo que decimos no son solo nuestras palabras; la entonación que damos, el ritmo, las subidas y bajadas de volumen y los silencios son parte de la comunicación. Transmiten y mucho. La forma que tenemos de mover las manos, si subimos o bajamos los hombros, cómo colocamos los pies o nos movemos y, por supuesto, las expresiones de nuestra cara añaden mucha información a nuestras palabras.

Como lograr que tu lenguaje corporal transmita lo mismo que tus palabras

Cuando un líder se enfrenta a una situación importante, como una reunión de equipo, para planificar acciones o una presentación de resultados es habitual que prepare lo que va a decir.

De acuerdo con su experiencia en dichas situaciones, tendrá la capacidad para improvisar más o menos, pero casi seguro se preparará unas notas con lo que quiere decir, los conceptos o palabras clave que quiere transmitir y pondrá las ideas en el orden que considere adecuado. Sin embargo, son pocos los líderes que cuidan de igual manera su lenguaje corporal.

Comunicar con las manos

Los hispanohablantes, tanto latinos como españoles, somos bastante dados a mover las manos con vehemencia. Nos ayudan a apoyar nuestros argumentos, lo que decimos, a expresarnos. Muchos gestos implican a varias partes del cuerpo al mismo tiempo. Conocerlos nos facilitará nuestra comunicación como líderes y la tarea de conocer lo que piensa y siente nuestro equipo. Vamos a ver los más significativos.

Al enfatizar con una mano o con ambas determinadas frases o expresiones, lo que estamos haciendo es dar fuerza a esas ideas concretas para destacarla respecto a otras.

Para afianzar la imagen de liderazgo, tampoco es recomendable tocarse los cabellos porque indica inseguridad. Si, estando de pie, metes las manos en los bolsillos, puede querer decir dos cosas: puede ser una muestra de informalidad o bien de que no estás interesado en la conversación. Y cuando un hombre muestra los pulgares fuera de los bolsillos, estará demostrando autoconfianza y autoridad.

Apoyar la cabeza en la mano cuando se está sentado tiene un significado bastante claro: transmite aburrimiento. Mientras que cruzar los brazos delante del pecho, en realidad, es una forma de autodefensa: lo que escucha no le gusta o no le interesa.

Unir las manos por detrás en un gesto así demuestra confianza en uno mismo y en la situación. Así que si no sabes qué hacer con tus manos, ahí tienes una idea que, combinada con el resto de tu lenguaje corporal, apoyará a tu imagen de líder.

Los gestos de la cara

Nuestra cara, a menudo, nos delata porque deja ver lo que sentimos y es difícil controlarlos siempre.

Taparse o tocarse la cara al hablar puede indicar que se está mintiendo o que se oculta algo.

Tocarse la oreja indica nerviosismo o, en el caso del oyente, que no le gusta lo que está escuchando.

Tocarse la nariz indica que el que habla está mintiendo o que está molesto.

Frotarse los ojos indica aburrimiento o incredulidad de lo que está oyendo.

Morderse las uñas, chupar un dedo o chupar objetos, como un bolígrafo, significa inseguridad.

Sonreír suele ser positivo, tanto en el que habla como en el que escucha, pero una sonrisa falsa es peor que la ausencia de ella.

Mantener demasiado fija la vista en alguien, puede ser considerado un reto, sobre todo, si el lenguaje del resto del cuerpo es desafiante. Desviar la mirada repetidamente cuando miras a otro lado indica desinterés por la otra persona o por lo que se habla.

La mandíbula apretada o el ceño fruncido implican tensión, estrés o preocupación.

Cuando ladeas la cabeza, muestras interés y escucha atenta, y si se levanta con la barbilla hacia arriba, muestra arrogancia y cierta agresividad. Sin embargo, inclinar la cabeza hacia abajo indica timidez o desconfianza hacia lo que se oye.

Los movimientos de pies y piernas

En general, hacia qué o quién dirigimos nuestros pies o nuestras piernas indicará aquello que nos interesa.

Cruzar las piernas suele ser signo de estar a la defensiva, pero tiene un fuerte componente cultural, especialmente, en el caso de las mujeres.

Si una persona cruza piernas y brazos, es evidente que la conversación no le interesa o no está de acuerdo. El cruce de piernas americano, apoyando el tobillo de una pierna sobre la otra estando sentado, también busca crear distancias con el interlocutor. No te olvides de que cuando estás sentado, cruzar los tobillos es una muestra de inseguridad o nerviosismo, pero también un gesto de autodefensa.

El típico gesto de mover rítmicamente o, a veces, compulsivamente el pie o dar golpecitos con la punta del pie o incluso con el talón transmite nerviosismo e impaciencia y, de hecho, suele poner nerviosa a mucha gente también.

Poner las piernas sobre la mesa indica confianza en sí mismo con prepotencia.

Como líderes, nos interesa conocer el lenguaje corporal para transmitir mejor nuestros mensajes y llegar al otro y, por otro lado, para saber de una manera más profunda lo que nuestro interlocutor piensa o siente más allá de lo que dice. Por eso deberemos valorarlo en un conjunto.

Veamos algunos consejos útiles para lograr que tu lenguaje corporal transmita lo mismo que tus palabras:

Consejo 1. Fija objetivos concretos de tu encuentro, reunión o conversación. ¿Quieres motivar al equipo?, ¿felicitarles?, ¿aclarar un malentendido?, ¿aumentar su nivel de compromiso? ¿Tienes malas noticias y hay que buscar soluciones? Si sabes lo que quieres lograr, te será más fácil empaparte de ese sentimiento para transmitirlo cuando hables con ellos.

Consejo 2. Piensa en tu audiencia. Recuerda que hay personalidades muy distintas, formas de trabajar, de sentir, de afrontar las dificultades. Tal vez un integrante de tu equipo puede ser el mejor vendiendo, pero quizás es de aquellas personas que necesitan una palmadita en la espalda de vez en cuando, que necesita que le feliciten y le muestren que valoran lo que hace. Suele haber diversidad en los equipos y eso es bueno, pero, como líder, te exige adaptar tus mensajes a los demás.

Consejo 3. Busca la forma adecuada para transmitir el mensaje. Pero no solo  las palabras que vas a usar. Por ejemplo, si en un momento dado hay que dar malas noticias o ha sucedido algo en el equipo que no vas a tolerar, transmite esa firmeza. Hay momentos para ser colegas y pasarlo bien, y otros en los que la seriedad es necesaria.

Consejo 4. Mantén el control de la situación y de la reunión, no dejes que se te vaya de las manos. Transmitiendo seguridad en ti mismo, te será más fácil no perder ese control.

Consejo 5. Crea un ambiente de confianza. Si no creas un ambiente de confianza, no van a participar, creerán que lo que digan no va a servir para nada. Escucha prestando atención sin estar pendiente del móvil, del reloj..., tomando notas de lo que digan. Trata de que tu postura se muestre abierta sin cruzar brazos ni piernas, sin apretar los puños, el rostro relajado, sin negar con la cabeza aunque sea mínimamente, etc.

Consejo 6. El lenguaje corporal tiene un efecto importante en los demás pero también en uno mismo. Adoptar un determinado lenguaje no verbal, una postura, unos gestos nos ayudan a sentirnos así. Si no nos sentimos seguros, adoptar una postura de seguridad ayuda. Por ejemplo al entrar en alguna sala lo debemos hacer erguidos pero sin parecer prepotentes, caminando con paso seguro y confiado, acercarse a alguien que nos resulte familiar, presentarnos correctamente, saludar con firmeza.

Cuando se está acabando un encuentro, tu lenguaje corporal tiene que transmitir confianza, disponibilidad, energía..., en suma: liderazgo.

Una vez tengas todo esto claro, será más fácil que tu propio lenguaje corporal de manera instintiva sea acertado, porque no te estarás centrado en palabras, en lo que quieres decir, sino en lo que quieres transmitir, que son sensaciones, sentimientos o emociones.

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